En este nuevo año que comienza, el congreso de los
Diputados, ha puesto en marcha variàs polemicas leyes entre las que se encuentra la ley antitabaco.
Todos los expertos coinciden en que detras del acto de dejar de fumar solo hay un cúmulo de beneficios. Pero abandonar un habito tan arraigado puede resultar más dificil de lo esperado, de hay que la normativa sobre prevención del tabaquismo, que ha entrado en vigor el 1 de enero, sea acogida con un cierto aire de "suspense", cuando no algo de escepticismo.
La guerra abierta contra el tabaquismo que se ha declarado en toda Europa, viene motivada por razones tales como la edad de inicio al habito de fumar que comienza ya a los 12 años, y aumenta con la alarma social que esto aporta entra los y las adolescentes, con mayor incidencia en estas ultimas. Hacer caso a la norma supondra, para el fumador en primer lugar, gozar de mejor salud en general, frenar drasticamente el riesgo de una cardiopatía y otras enfermedades asociadas al consumo de tabaco, sentirse más agil, la piel del rostro recuperara parte de su lozania, el mal olor de la ropa desaparecera, y tambien el aliento con olor a tabaco.
Pero por otro lado que pasara con los fumadores recalcitrantes que no quieren dejar de fumar?, pues se quiera o no va a ser un enfrentamiento soterrado que todavia no ha empezado porque en el fondo mucha gente todavia no lo a asimilado. Las consultas de la S.S. se van a disparar y esto va a hacer que se colapse más los ambulatorios si no al tiempo. A las empresas aparte de la perdida de horas que va a suponer, los paros que haran los fumadores, se terminara por al haber menos rendimiento a la larga más despidos, y si no el tiempo. En fin que el gobierno no sabe, no costesta, donde se ha metido.
Moraleja "con lo bien que sabe un puro".